Columna de opinión · Derecho público y medioambiente

El Espinal frente al cambio climático: cuatro propuestas que no requieren inventar nada

Por: Edwin Iván Ferrer Barreto Publicado: 25 de agosto de 2026 3 min de lectura

El conocimiento técnico y el marco legal ya existen. Lo que falta es la voluntad política de exigir que las metas estén a la altura de lo que estamos viviendo.

El termómetro no está mintiendo. El IDEAM confirmó, en su Comunicado Especial No. 084 del 9 de agosto de 2026, que 61 de las 119 estaciones meteorológicas del país registraron temperaturas máximas sostenidamente por encima de los valores climatológicos de referencia (1991-2020), en condiciones compatibles con una ola de calor meteorológica. Tolima estuvo entre los departamentos señalados desde ese primer reporte. Las semanas siguientes confirmaron que la alerta no era exagerada: para el 23 de agosto, el IDEAM había declarado alerta crítica en 158 municipios del país por riesgo de incendios de cobertura vegetal, y Tolima concentraba, sola, 22 de los 43 municipios en alerta roja del país —más de la mitad de la emergencia nacional—, consolidándose como el epicentro de la crisis de incendios forestales en Colombia. No es casualidad que, en ese mismo periodo, la Gobernación declarara calamidad pública por los más de 36 incendios forestales activos que llegaron hasta la zona rural de El Espinal y de Chicoral.

Esto no es un fenómeno pasajero ni algo que le ocurre a "otros municipios". Es nuestra realidad de 2026, y conviene mirar qué tan preparados estamos, con la evidencia en la mano.

El marco normativo ya existe

La Ley 1931 de 2018 establece las directrices nacionales para la gestión del cambio climático, y la Ley 2169 de 2021 fija metas de carbono neutralidad y resiliencia climática para el país. El Tolima, por su parte, adoptó desde 2019 su propia hoja de ruta departamental, la Política Pública de Gestión de Cambio Climático "Ruta Dulima", con horizonte a 2031. Y el propio Plan de Desarrollo de El Espinal 2024-2027 reconoce, en su Eje V, que nuestros suelos agrícolas tienen un potencial real de mitigación por almacenamiento de carbono, y alinea sus metas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con las siete líneas ambientales que el Departamento Nacional de Planeación definió para todo el país.

El problema no es la falta de marco. Es el tamaño de la ambición

Revisando las metas concretas del cuatrienio para nuestro municipio, encontramos: 2 hectáreas de reforestación en cuatro años, 2 hectáreas más bajo esquemas de pago por servicios ambientales, 40 estufas ecoeficientes, y un único documento de planeación climática a entregar antes de que termine la administración. Son metas razonables para un punto de partida, pero completamente insuficientes frente a una emergencia que ya está tocando la puerta de nuestras veredas.

Una propuesta técnica y realizable, no un saludo a la bandera:

  1. Convertir el documento único de planeación climática en un verdadero Plan Local de Adaptación, con metas medibles año a año, no un informe que se entrega y se archiva al final del cuatrienio, sujeto a seguimiento público por parte del Concejo.
  2. Ampliar sustancialmente la meta de reforestación y arbolado urbano, priorizando los corredores de los ríos Magdalena y Coello y las zonas del casco urbano más expuestas a la isla de calor, en articulación con CORTOLIMA.
  3. Crear un protocolo municipal de alerta temprana y prevención de incendios rurales, coordinado con Cortolima, los bomberos y las Juntas de Acción Comunal de nuestros seis corregimientos, para no depender únicamente de la reacción de emergencia cuando el fuego ya está activo.
  4. Escalar el uso eficiente del agua aprovechando un activo técnico que ya tenemos y que pocos conocen: el Centro de Gestión del Recurso Hídrico de Fedearroz, único en toda Latinoamérica, con sede aquí mismo en El Espinal.

Nada de esto requiere inventar la rueda. El conocimiento técnico y el marco legal ya existen; lo que falta es la voluntad política de exigir que las metas estén a la altura de lo que estamos viviendo, y un ejercicio de control político serio que haga seguimiento real a estos compromisos, año tras año, no solo en el papel.

WhatsApp Facebook LinkedIn
Conversemos sobre su caso